Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes

Novedades, 1912-09-22

En la Colección Local de Altza

En el blog Estibaus:

Muchos hemos conocido en Uba los restos de lo que fue el sanatorio antituberculoso de las Mercedes, abandonado en 1978 y utilizado desde 1983 por los Traperos de Emaús hasta que en 2008 el ayuntamiento -haciendo oídos sordos al criterio del Colegio de Arquitectos- decidió su derribo para construir en su lugar el actual albergue de Ametzagaina.

El sanatorio se inauguró con todos los honores el 15 de septiembre de 1912, en el marco del II Congreso Internacional de la Tuberculosis, y para facilitar el acceso al mismo se construyó el puente de Espartxo y se acondicionó la carretera que sube a Uba. Tanto el sanatorio como el puente son obras del arquitecto José Gurruchaga y se financiaron con donativos.

La inauguración del sanatorio y especialmente el desarrollo del congreso tuvieron un gran eco en la prensa local y de entre aquellas crónicas hemos extraído algunos párrafos de la publicada el día 16 en El Pueblo Vasco, así como el reportaje fotográfico publicado en el semanario Novedades el día 22.

El Sanatorio.- Hermoso, magnífico, de veras, resultó ayer el acto de la inauguración del Sanatorio Antituberculoso de “María de las Mercedes” que de purísimo blanco, yergue su estructura amplísima y ligera en un cerro de la jurisdicción de Alza, con vistas al valle de Loyola.

Hacia aquella altura, nos dirigíamos ayer, unos a pie los más en coches, dispuestos para los invitados por la Comisión organizadora del acto, unas 1.000 personas, entre congresistas e invitados. La carretera que nos sirvió de acceso desde el apeadero del tranvía, ha sido construida rápidamente en menos de un mes, costeándola el señor Insausti, así como la obra de fábrica del puente, elevándose el presupuesto a unos 15.000 duros.

El Sanatorio aparece rodeado de gran explanada, que presto será convertida en ameno y salutífero jardín. De sus disposiciones y estilo hablaremos después, limitándonos por el momento a dar cuenta de la ceremonia de la inauguración. […]

Previa bendición del Sanatorio, comenzó el Santo Sacrificio a las once en punto, oficiando el párroco de Alza don Melitón Pagola, encontrándose al lado del altar, que se instaló al aire libre, en la explanada anterior al futuro sanatorio, el arcipreste señor Urizar. Ayudaron a la misa los señores Vidaur e Icazategui, médicos ambos.

Los reyes oyeron la misa desde una de las galerías del Sanatorio, acompañados de su servidumbre, de las autoridades, del alcalde de Alza señor Casares, del presidente del comité organizador del Congreso y de varios individuos pertenecientes a la Colonia argentina, constante protectora del comité antituberculos. […]

EL SANATORIO Y SU ARQUITECTURA.- El edificio es amplísimo, con gran elevación de techos en todos sus pisos y está rodeado de galerías en sus cuatro fachadas.

En la planta baja se encuentra el vestíbulo, la Administración, despacho del médico director, dos grandes comedores, uno para hombres y otro para mujeres, la cocina con sus dependencias, la central de calefacción el servicio de agua caliente, capilla-comedor y dormitorio de las hermanas de la Caridad encargadas del cuidado de los enfermos.

El piso primero está destinado a hombres y el segundo a mujeres teniendo ambos idéntica distribución, que consta de salas para cuatro enfermos, cada una con amplios ventanales, a las galerías de modo que la ventilación, puede ser activísima. Cada dormitorio tiene inmediatos dos dependencias destinadas, una a retrete y otra a baños y lavabos. en estos últimos pudimos observar un detalle que dará idea aún a los más profanos de la minuciosidad con que se ha atendido a los preceptos higiénicos. Los lavabos tienen todos ellos una rejilla niquelada que los cubre por completo, con objeto de que los enfermos se laven a chorro, afin de evitar que dos se laven con la misma agua.

Las paredes son todas ellas impermeables y esmaltadas. Los suelos tienen cubiertas sus juntas con una pasta especial y están impermeabilizados con una substancia apropósito que permite lavarlos y desinfectarlos constantemente.

La cubierta del edificio es una soberbia terraza, con jardines cubiertos de flores y por encima de ella se levantan dos cuerpos laterales, destinados, uno a Laboratorio y desinfección; y otro a aislamiento completo de los enfermos, que dentro del Sanatorio contraigan enfermedad infecciosa.

El saneamiento del edificio se hace por el procedimiento de los fosos sépticos, que son dos y comunican con un tercero, que contendrá cal viva, entre otros desinfectantes enérgicos a través de los cuales han de pasar las aguas residuales aún después de depuradas.

El edificio ha sido unánimemente elogiado bajo tres aspectos: por su originalidad, pues se sale por completo del tipo que los constructores siguen; por sus condiciones higiénicas inmejorables que han sido minuciosamente estudiadas, y por su belleza, que el arte ha conseguido hacerla compatible con la sencillez.

Este edificio honra uan vez más la fama del señor Gurruchaga como arquitecto higienista y de gusto exquisito, por lo que los Reyes fueron los primeros en felicitar a nuestro distinguido amigo. […]

Referencias: